La historia de la creación del Colegio de Terapeutas de Costa Rica (CTCR) está marcada por una extensa y ardua lucha, impulsada por la visión, el compromiso y la perseverancia de profesionales que creyeron en la necesidad de consolidar una entidad que respaldara, regulara y defendiera el ejercicio ético y profesional de las disciplinas terapéuticas en el país. A continuación, se presenta un recorrido cronológico por los principales hitos que hicieron posible la existencia de esta Institución.
En el año 1979, surgió la inquietud de crear un Colegio entre los primeros terapeutas físicos formados en el CENARE. Entre ellos se destacan Janeth Huete, Sady Morales, Irsa Herrera, Miriam Araya y Teresa Chaves. No obstante, en aquel momento, la Terapia Física era considerada una tecnología y no una profesión universitaria, lo cual impedía legalmente la conformación de un Colegio Profesional. Como alternativa, se fundó la Asociación Costarricense de Terapeutas Físicos (ACOT), y posteriormente, se constituyó la Asociación Costarricense de Terapia Física y Ocupacional (ACTEFO), integrando también a los Terapeutas Ocupacionales.
Durante los años siguientes, entre 1979 y 1988, persistió la inquietud por mejorar la atención a las personas con discapacidad y lograr la independencia profesional. Como parte de este esfuerzo, se logró abrir la carrera como Tecnología en Salud en la Universidad de Costa Rica.
Un paso crucial se dio en 1992, cuando la Licda. Rocío Valverde Gallegos introdujo la Licenciatura en Terapia Física en Costa Rica, a través de la Universidad Autónoma de Centro América (UACA) y el entonces Colegio Universitario Santa Paula (hoy Universidad Santa Paula), en conjunto con el Dr. Guillermo Malavassi Vargas. Esta iniciativa, en su momento revolucionaria, enfrentó una férrea oposición de sectores conservadores, especialmente del Colegio de Médicos y el Colegio de Enfermeras, que insistían en mantener a los terapeutas físicos en un estatus técnico. Sin embargo, con convicción y liderazgo, se impulsó una formación profesional completa e independiente.
Una vez graduados los primeros licenciados en Terapia Física, se desató una fuerte presión institucional, pues la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) se negaba a reconocer el título profesional, a pesar de que provenía de universidades acreditadas. Gracias a las gestiones del Lic. Julián Solano, entonces Asesor Legal del Colegio de Médicos, se logró finalmente el reconocimiento del grado de Licenciatura por parte de la CCSS.
La Licda. Rocío Valverde, incansable promotora de la profesionalización de las Terapias, presentó un primer proyecto de ley para la creación del Colegio de Terapeutas ante la Asamblea Legislativa, el cual fue acogido inicialmente por el Diputado Jorge Eduardo Sánchez Sibaja. No obstante, el proyecto no prosperó en esa ocasión. Entre 1992 y 1996 se presentaron dos iniciativas más, que tampoco avanzaron debido a divisiones entre universidades y otros intereses institucionales.
A partir de 1996, el Fisioterapeuta Francisco López asumió el liderazgo del proceso y logró reunir a representantes de diversas disciplinas, quienes acordaron un compromiso común: apoyar al señor López, respetar el proceso y trabajar unidos por la creación del Colegio.
Durante los años 2000, 2003 y 2004, el proyecto fue acogido por el Diputado Sigifredo Aiza y el Partido Liberación Nacional, sin lograr la aprobación definitiva. Más adelante, el Diputado Jorge Eduardo Sánchez retomó la propuesta, contando con el respaldo de instituciones como el Ministerio de Educación, el INS, el CENARE y diversas universidades.
En julio de 2009, se alcanzó un hito importante con la aprobación en primer debate del proyecto de ley para la creación del CTCR. Sin embargo, persistieron obstáculos impulsados por la oposición de algunos Colegios Profesionales, particularmente el Colegio de Médicos. A pesar de esto, las gestiones continuaron durante dos años, sin lograr la aprobación definitiva antes del cierre del periodo legislativo del Diputado Sánchez.
En ese contexto, la Diputada Rita Chaves Casanova, del Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE), asumió con convicción la causa del Colegio, motivada por experiencias personales con diversas terapias. Su respaldo fue vital, al igual que el de la entonces Presidenta de la República, Laura Chinchilla, y otras figuras políticas como las diputadas Olga Emilia Chacón (PLN) y Emilia Chacón (PUSC). También fue decisiva la asesoría legal, recomendada en aquella ocasión, por el Dr. Walter Rodríguez Araya, Médico de la Asamblea Legislativa, siendo el Lic. José Eduardo Vargas Rivera, Abogado, quien ofreció sus servicios de forma desinteresada hasta la creación oficial del Colegio de Terapeutas.
Se creó entonces la Comisión Pro Colegio de Terapeutas, con la participación activa de profesionales comprometidos como Xavier Herrera Xirinachs, César Delgado, Francisco López, Henry Vargas, José Antonio Redondo, Carlos Pereira, Juan Carlos Olmo, Ericka Cyrus, María Paula Ruiz, Viviana Víquez, Adriana Mendoza, Sady Morales, Carlos Navarro, el Lic. José Eduardo Vargas Rivera entre otros. Gracias al trabajo de cabildeo, el respaldo político se consolidó, y finalmente, el 25 de agosto del 2011, la Asamblea Legislativa aprobó la Ley N.º 8989, que dio origen al Colegio de Terapeutas de Costa Rica. Su publicación en el Diario Oficial La Gaceta, el 10 de octubre del 2011, marcó el nacimiento formal de la Institución.
Entre las primeras acciones del CTCR, estuvo la primera Asamblea General, que se celebró el 9 de noviembre de 2011, en el Hogar Magdala en Escazú. Además del acuerdo por parte de la Asamblea General de solicitar al Ejecutivo la aprobación de un Reglamento para la Ley 8989, que se convirtió en el Decreto Nº 37517-S hasta 7 de enero del 2013, publicado en La Gaceta del 22 de febrero del 2013, se eligió también a la primera Junta Directiva y Fiscal:
- Francisco López Álvarez, Presidente (Fisioterapeuta)
- Henry Vargas Salas, Vicepresidente (Terapeuta Respiratorio)
- María Paula Ruiz Guarín, Secretaria (Terapeuta de Lenguaje)
- Viviana Víquez Rojas, Prosecretaria (Terapeuta Ocupacional)
- Adriana Mendoza Caamaño, Tesorera (Fisioterapeuta)
- José Antonio Redondo Zúñiga, Vocal 1 (Terapeuta Respiratorio)
- Graciela Chaves Jiménez, Vocal 2 (Audióloga)
- Xavier Herrera Xirinachs, Fiscal (Fisioterapeuta)
Antes del inicio formal de funciones del CTCR, se presentó una situación crítica para la comunidad de Audiólogos relacionada con exigencias desde la Fiscalía del Colegio de Médicos Cirujanos (CMC), que hasta entonces no se habían presentado con anterioridad. Esta acción generó un ambiente de incertidumbre profesional y puso en evidencia la urgente necesidad de contar con el ente propio, activo y en funciones, que respaldara y protegiera el ejercicio autónomo de las disciplinas terapéuticas.
Ante esta coyuntura, y considerando que el recién creado Colegio de Terapeutas aún no contaba con una sede física para iniciar labores, los Audiólogos Carlos Pereira y Juan Carlos Olmo ofrecieron el auditorio privado de su clínica, ubicada en aquel entonces en Rohrmoser. Este lugar se convirtió en la primera oficina del Colegio de Terapeutas de Costa Rica, gracias a su donación de varios meses de alquiler, hasta tanto se adquiriera un inmueble oficial para la Institución.
Esta acción solidaria, junto con el firme respaldo del Dr. Francisco López, fue fundamental para dar inicio a las operaciones del CTCR y consolidar su presencia institucional. Además, motivó una migración significativa de profesionales desde el CMC hacia el CTCR, siendo los Audiólogos los primeros en incorporarse, como resultado directo de los acontecimientos señalados.
En un periodo notablemente corto, más de 500 terapeutas formalizaron su afiliación al nuevo Colegio, lo que constituyó un testimonio de la relevancia y legitimidad que la comunidad profesional otorgaba a esta institución emergente.
Posteriormente, en Asamblea General Ordinaria se aprobó el escudo del CTCR, diseñado por el Audiólogo Carlos Pereira y se aprobaron, además, sus propuestas del uso del Título Social de “Doctor” para los Terapeutas con grado de Licenciatura o superior y el Diagnóstico Terapéutico. Sumado a lo anterior, se aprobaron los primeros perfiles profesionales de Audiología, elaborados por la Asociación Costarricense de Audiología (ACOA).
Aproximadamente un año después, con el respaldo del Banco Popular, se adquirieron dos propiedades para establecer la sede oficial del Colegio. El Dr. Francisco López, primer Presidente, asumió este compromiso motivado por el legado ético y moral inculcado por su madre: “Lo que usted hace, lo termina”.
Ya para el año 2016, el colegio contaba con todos los perfiles profesionales debidamente aprobados por Asamblea General y publicados en el Diario oficial la Gaceta, junto con el Código de Ética.
Hoy, el Colegio de Terapeutas de Costa Rica se consolida como una Institución de profunda relevancia nacional, con una visión clara: proteger a la población costarricense mediante el ejercicio ético, profesional y científico de sus disciplinas, y contribuir activamente al bienestar de las personas, en especial aquellas en condición de discapacidad.
El Colegio de Terapeutas de Costa Rica representa no solo la materialización de una aspiración histórica, sino también el símbolo de lucha, unidad y dignidad profesional. Su existencia es garante de que las distintas disciplinas terapéuticas se ejerzan con autonomía, excelencia y respeto hacia los derechos de quienes las ejercen y quienes las reciben.
Honrar la historia del CTCR implica reconocer las luchas del pasado y mantener viva la unidad que permitió su nacimiento. Solo a través de la cohesión y la visión compartida, será posible enfrentar los desafíos futuros y continuar fortaleciendo una institución que vela por el resguardo del ejercicio profesional y la salud integral de toda la población costarricense.